miércoles, 30 de septiembre de 2015

Eloy Biagorri, vicepresidente de La Higuera, habla sobre la situación en el "Impenetrable"

Los medios de prensa, a lo mejor por motivos electorales o comerciales, a veces informan sobre la situación dramática y deplorable de los Toba. Pero Eloy E. Baigorri, bioquímico y farmacéutico, conoce perfectamente la situación en la zona del “Impenetrable” porque ha trabajado con los pobladores durante 10 años y es vicepresidente de La Higuera, una organización que en el Chaco presenta ayuda médica y humanitaria en la lucha contra el Mal de Chagas.  “Tenemos una casa y 30 hectáreas en la provincia del Chaco y ahí hacemos un curso universitario de pediatría rural mediante un convenio con la Universidad de Rosario,” dice en un reportaje a Jaquematepress.  “Una  vez por mes llevamos cinco médicos pediatras de Rosario para mostrarles la realidad del monte.
--¿Cómo se comunican con los pobladores? ¿Hablan el español?
--Todas las mañanas cuando sale el sol nos movimos hasta diferentes parajes, bien dentro del impenetrable donde no llega la salud pública, ni los médicos, ni nada por lo difícil que es llegar. Allí las mujeres grandes no hablan el español, algunas más jóvenes sí y los hombres. Por eso, llegamos con un intérprete. Para darles medicamentos tenemos dibujitos que explican lo que les estamos dando.
--¿Cómo es la situación de los pobladores del Impenetrable?
--Y este momento, bueno uno puede estar de acuerdo con los planes sociales o no, pero casi todos tienen un medio de movilidad: han comprado motos. Con eso están más en contacto con la civilización. Yo creo que ha mejorado la salud de ellos.
--¿Pero no es que ellos tienen su propio sistema de salud?
--Tienen el “poligonat” que es el médico-brujo de ellos. Nosotros nos llevamos muy bien con ellos, porque el médico-brujo sabe que hay enfermedades que nosotros los hombres “civilizados” transmitimos y que ellos no pueden curar, como el sarampión y el Mal de Chagas y la sífilis. Entonces ellos mandan sus enfermos a nosotros cuando el nene vuele de fiebre o diaria o cualquiera de las enfermedades del hombre blanco. Pero somos un grupo de médicos diferentes de los médicos que uno conoce en las ciudades. Somos un grupo de médicos que hacemos medicina natural.
--¿Es una medicina basada en hierbas?
Sí, la medicina de los Tobas está basada en hierbas. Nosotros aprendemos de ellos, preguntamos qué planta corresponde usar para cada enfermedad y llevamos las plantas a una profesora de la Universidad de Rosario que las analiza y saca los principios activos. Ahora nosotros que tenemos más experiencia con la medicina que se usan en las ciudades empleamos nuestra medicina para nuestros enfermos. Pero respectamos la medicina que ellos les dan a sus enfermos. Un sueño, vamos a ver si vamos a tener la capacidad de llevarlo a cabo, es usar estas hierbas para la salud en general. Es interesante tomar en cuenta que hace más de cien años se usa la misma medicina para el Mal de Chagas. Pero en el año 2007 apareció Chagas, gracias a Dios, en Europa porque los que daban sangre eran cabecitas negras de Bolivia. Cuando empezaban a morir gente en Europa de Mal de Chagas investigaron y se dieron cuenta que la enfermedad era transmitida por la sangre de los Bolivianos o Paraguayos infectados de Mal de Chagas que donaban sangre. Entonces, ahora están buscando nuevos medicamentos.
--¿Aparte de Mal de Chagas cuáles son las enfermedades más comunes entre los Tobas?
--En todos lados es la nutrición, la falta de comida. Ellos no están acostumbrados a cultivar, son cazadores y pescadores. Ellos matan a todos los animales que pueden pero siempre respetan a las hembras y a los machos reproductores; pescan y también viven de las frutas del bosque. Necesitan por lo tanto mucho territorio para vivir. En cambio, los “civilizados” con muy poco territorio podemos vivir porque estamos acostumbrados a cultivar.
--¿Es más grave la situación de desnutrición ahora comparado con otras épocas históricas?
--Estaban ellos mucho mejor antes de la llegada de los españoles porque tenían mucho más territorio. Ellos tienen una cultura de mucha ayuda de unos a otros…
--Entonces el problema principal es el achicamiento de su territorio…
--Claro, que nosotros (los argentinos) hemos ido quitando su tierra y mandándoles a lugares más inhóspitas. Es por es que la vida de ellos se ha ido haciendo cada vez más difícil.
--¿Es legal quitar tierras a ellos? ¿Cómo puede ser porque hace siglos que son dueños de la tierra que ocupan?
--Está bien pero lo que pasa es que nunca tenían títulos y mantenían la tierra como bien de la comunidad, no como propiedad privada. Si a mí me venden 5.000 hectáreas en el Chaco, si pago por las hectáreas que compré y me dan un título, me siento dueño. Si voy a ver la tierra que compré y es de una comunidad que ha vivido ahí durante 2.000 años, igual me siento dueño porque pagué y los Tobas piensan ser los dueños por haber siempre vivido ahí. Pero no tienen títulos y entonces el asunto entra en negociación y yo los doy los terrenos más improductivos de los 5.000 que compré.
--Llevan la peor parte de la negociación…
 Hasta el año 1956 los pueblos originarios figuraban en el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la nación junto con los animales. No estaban censados entonces yo, si venía como inmigrante de la Primera Guerra Mundial y sabía matar y me interesaba alguna tierra y no sabía bien el idioma podía haber ejecutado tranquilamente a algún cacique para asustar los pobladores y luego quedar yo con la tierra productiva. No estoy hablando de hace mil años. Y luego cuando el gobierno censó por primera vez a los pobladores originarios, les pusieron cualquier nombre porque el idioma de los Tobas es muy gutural y no los entendía cuando decían sus nombres. Entonces, cuando yo  voy y le pregunto a uno por su nombre dice “Luz de Luna” pero ahora dice “me llamo García.” No eran agresivos los nativos, más bien curiosos. Los agresivos eran nosotros.
--¿Ha habido recientemente casos de asesinatos de Tobas, verdad?
--Sí, sí, actualmente también.
--¿En esos casos que sucede con la justicia?
--Absolutamente nada. Hay una discriminación en el hospital mismo, pues es común que los hace esperar exageradamente luego de haber caminado por ejemplo  40 kilómetros y como no tienen lugar para quedar tienen que dormir bajo un árbol sin comer hasta el próximo día para poder ver el médico. Y como no se quejan, a lo mejor no hablan español, estas cosas pasan.  
--¿En su opinión y en base a sus 10 años trabajando con ellos, qué solución puede haber?
--La educación. Pero es muy difícil porque ellos no tienen interés en nuestra educación. Su educación es solidaria y nuestra educación no es solidaria. Entonces, el gobierno les da la comida y los chicos van a la escuela para aprender. Aprenden si quieren pero van para comer. A los chicos les enseñan a hablar el español y aprenden historia, geografía pero los padres no les interesa mandar sus hijos a la escuela  porque cuando vienen de la escuela se hacen egoístas como nosotros. Entre ellos no existe la palabra propiedad privada.  
Contactos:
Teléfono: 54 3471 523791
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